El Tlacuache
El Tlacuache es un recolector de historias, letras y cachivaches.
Junta retazos de otras historias, palabras que quedaron tiradas, personajes olvidados, acontecimientos que todavía dejan sombra y objetos que nadie sabe muy bien dónde poner.
O donde dejar.
Luego hace lo que hacen los tlacuaches: se lleva todo.
Con esos restos arma historias nuevas, cruzando acontecimientos y realidades del pasado con las del presente. A veces encuentra una conexión evidente. Otras, apenas un hilo. Y de vez en cuando, algo que parecía no tener relación termina explicando otra cosa.
No pretende contar la historia como si estuviera escrita en piedra.
Prefiere recoger sus pedazos, sacudirles el polvo y ver qué pasa cuando se ponen juntos.
Porque algunas historias no desaparecieron.
Simplemente quedaron tiradas por ahí.
Tlacuache, cuando fue entrevistado en una banqueta de París:
«Soy un bricoleur de la prosa».
—¿Cuál es su método?
—Soy un bricoleur de la prosa.
—¿Y eso qué significa?
—Pues que junto cosas.